Tecnología y Arqueología

La noticia nos llega desde plena Mesopotamia (actual Iraq), la cuna de la civilización, donde se originó una de las revoluciones que más han influenciado en el desarrollo de la humanidad. Pues bien, en un artículo publicado la semana pasada en las Actas dela Academia Nacional de Ciencias, de la Universidad de Harvard el arqueólogo Jason Ur y el científico del MIT Bjoern Menze describen una nueva técnica de análisis de la tierra que utiliza imágenes satélite para estudiar amplias franjas de tierra, en su ejemplo, el suelo de la antigua Mesopotamia (la franja de tierra que hoy comprende Irak, Siria al noreste, el sureste de Turquía, e Irán suroeste). El método que Menze y Ur (apellido muy apropiado) han desarrollado se centra en el análisis deanthrosol, un tipo de suelo que se forma como resultado de largo plazo de la actividad humana y que, siendo generalmente más rica en materia orgánica que sus contrapartes , a menudo tiene un color diferente al de los suelos que la rodean.

Desde el suelo, esas distinciones no se parecen mucho de modo que mediante la utilización de imágenes satélite se observan patrones que sugieren un patrón de las redes entre las primeras civilizaciones del mundo. Mediante la combinación de los datos encontrados sobre el terreno y el ojo de pájaro, Menze y Ur han creado hasta ahora “el mayor registro arqueológico de un paisaje en la Mesopotamia.” El registro creado hasta el momento consta de 14.000 mapas de sitios diferentes, que abarcan, en total, unos 8.000 años de historia de la humanidad.

FUENTE: theatlantic.com

Por todos es conocidos los distintos métodos que se aplican en la actualidad para la detección de sitios arqueológicos. Desde los años 70 muchos arqueólogos quedaban maravillados al ver fotografías aéreas que tomadas en una hora determinada del día revelaban de forma fantástica la minuciosa planta de edificios enterrados. Esto era gracias, en muchas ocasiones, a la variación de tamaño que sufrían determinadas plantas, en especial gramíneas, cuando sus raíces tropezaban con los restos en cuestión y aminoraban el crecimiento del cereal.
Hoy día se han diversificado el uso de distintas tecnologías como los ultrasonidos, que son muy efectivos en zonas donde los suelos son muy poco densos, como es el caso de la arena del desierto. Este método se ha revelado como increíblemente efectivo en algunos yacimientos del norte de África, donde se ha podido obtener una planta con gran detalle de algunas ciudades romanas del África Proconsular.
El uso de los SIG se ha revelado como uno de los métodos que más información ha proporcionado en los últimos años puesto que no solo nos habla de asentamientos concretos sino de un territorio y el modo en que funcionaban los distintos grupos humanos dentro de un amplio espacio geográfico. ¿Cómo es esto posible? La confección de amplias bases de datos que recojan toda la información posible sobre la orografía (existencia de cauces, activos o inactivos), elevaciones, etc, restos  detectados en prospecciones tradicionales, la ejecución de polígonos de visibilidad, etc., pueden darnos una idea muy aproximada del modo y distribución de la población en la antigüedad.

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