Historia de un pequeño mamut.

El hallazgo de un objeto o un cuerpo por parte de un arqueólogo a veces da pie a contar una historia, no una historia con mayúsculas pero si una que puede construir junto a otras un pedazo de nuestro pasado. En alguna que otra ocasión nos llegan noticias de hallazgos espectaculares en tundras o en lechos congelados de Siberia que ayudan a conservar determinados restos tal como se crearon hace miles de años.

En esta ocasión lo han bautizado Yuka y es un pequeño mamut que podría tener unos 10.000 años. El estudio del pequeño animal reveló con detalle su triste final que parece ser se inició con la brusca separación de sus padres ante la irrupción en la manada de un felino hambriento. La persecución tuvo que ser angustiosa pero finalmente el león de la estepa desistió ante la llegada de un depredador aun peor. Uno que no utilizó su fuerza bruta, sino su paciencia hasta que el animal se rompió las piernas y quedó inmovilizado. No fueron garras o dientes los que vaciaron el animal, sino herramientas hechas con piedra debidamente afilada y adaptada a según que necesidades.
La huella del hombre es inconfundible, perfeccionada, a veces sutil, y siempre eficaz cuando se trata de sobrevivir.

FUENTE: ABC

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