Hallado en Atenas la Corte Paladion

Cuentan que el arqueólogo H. Schliemann cogió La Iliada de Homero y con ella en mano montó en un barco y fue siguiendo la descripción que se hacía en el libro donde se contaba la guerra de Troya para llegar a la perdida ciudad donde Aquiles y Héctor cruzaron armas. Es el ideal soñado por muchos arqueólogos, acudir a las fuentes y encontrar aquello que está leyendo, es decir, la contrastación de lo que se lee en los escritos antiguos con aquello que se encuentra bajo la tierra. El hallazgo o el redescubrimiento que se ha llevado a cabo en los últimos días en Atenas responde a ese anhelo. 
La Corte Paladion, una entidad jurídica, estuvo funcionando en Atenas desde el siglo IV a.C. hasta la llegada de los romanos y tenía como misión juzgar homicidios accidentales, ubicándolo las antiguas fuentes a los pies de la Acrópolis. Y allí fue hallada, o al menos una pequeña parte de ella, hace muchos años, pero recientemente ha sido excavada en su totalidad y ha podido ser contrastada con aquello que se contaba.

El edificio estaba formado por una galería en forma de tres lados de un paralelogramo, una estructura similar a la Galería de Atalos, cerca de Agora, donde se llevaban a cabo actividades comerciales. Los arqueólogos descubrieron numerosos trozos de urnas, en las cuales los jueces depositaban su voto a favor de la absolución o de la condena del acusado.
Asimismo, se halló una moneda de cobre, del siglo IV antes de Cristo, y la base de un podio que estaba apoyado sobre cuatro patas de león. El resto de ese podio no fue descubierto, pero objetos similares descubiertos en excavaciones hechas en la isla de Dilos, permiten tener una idea más clara de ese artefacto.
Los expertos creen que en este podio se sentaba el presidente de las sesiones. La corte Paladion fue consagrada a la diosa Atenea que, según la mitología griega, un día hirió, por accidente, mortalmente, a su amiga Palas.
A poca distancia de la corte Paladion se encontraba la corte Delfinio que juzgaba los homicidios “justificados”, es decir los cometidos en casos de adulterio o en tiempos de guerra. El resto de los crímenes graves eran juzgado por la corte Iliea, que se encontraba cerca del Agora, donde se encontraban la mayoría de las instituciones administrativas de la República ateniense.
Los jueces eran designados por sorteo entre todos los ciudadanos atenienses. No existían abogados, por eso cada ciudadano tenía que defenderse o presentar sus denuncias por sí mismo. Pero ya al siglo IV antes de Cristo existían escritores de discursos, encargados a escribir las acusaciones de los querellantes y las defensas de los acusados.

FUENTE: ABC 

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