¿Sabías qué hubo un dorado real en la Antigüedad Clásica?

Por todos es conocido el anhelo con el cual los conquistadores europeos, y más concretamente los españoles, persiguieron por “las Américas” el mito del dorado. Una tierra donde el oro manaba de fuentes como si fuera agua y la gente humilde vestía túnicas trenzadas con oro y otras piedras preciosas. Como objetivo no está mal, ¿verdad? ¿Pero sabíais qué en la Antigüedad Clásica también hubo un dorado? Un reino anhelado por los aventureros y cuya leyenda acabó convirtiéndose en mito, tanto es así que uno de los mayores aventureros de la Antigüedad, Jasón, corrió peligrosas aventuras para llegar a apoderarse del conocido como Vellocino de Oro.

Néfale, hijo del mismísimo Poseidón y Teófane, medió en una disputa entre reyes y príncipes personificándose como un carnero dorado, los dioses no tenían como virtud la sutileza, para rescatar a un joven príncipe de los celos malintencionados de su hermanastro. El carnero refugió al heredero en el reino de Cólquide y como recompensa el animal fue sacrificado, bien le hubiese venido quedarse pastando plácidamente, y su piel dorada colgada de un árbol consagrado al dios Ares. El carnero Néfale, o lo que quedó de el tras ser desollado, pasó a formar parte del firmamento como la constelación de Aries y el cuidado de su piel fue encomendada a un dragón.
Como suele ocurrir en los mitos y las leyendas suelen asentarse sobre un poso de verdad y en 1930 unos arqueólogos descubrieron a las orillas del Mar Negro una serie de tumbas que identificaron con restos del mítico reino de Cólquide. Corresponden a varios túmulos realizados con guijarros y que en origen estarían cubiertos por una estructura de madera. Las excavaciones en Vani, la actual Georgia, ha visto pasar por sus tierras cimerios, escitas, persas, al mismísimo Alejandro Magno y al persistente Trajano. Lo encontrado en las tumbas nos ofrece una sociedad realmente opulenta que en el paso al más allá se hacían acompañar de animales, sus más suntuosas pertenencias e incluso en algunas ocasiones esclavos que les sirvieron en la vida terrenal. Además también se han encontrado abundantes restos de banquetes y como no, el famoso oro que tanta fama dio a la zona.
Un mito y una leyenda, que como podéis ver en el enlace que os dejamos a continuación, tiene un trasfondo bastante real. Desde Gerion Hispania queremos despedir el año con este ¿Sabías qué…? deseando lo mejor a todos nuestro seguidores, y que extraigan la mejor de las moralejas de esta historia para este año 2013 que empieza. Las ganas por perseguir nuestros mejores sueños y llegar a nuestro dorado particular, algo que aun no nos pueden quitar.

FUENTE: Paul Getty Museum.

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