La Villa romana de Rufio: un estudio en curso.

Un equipo de la Universidad de Alicante, dirigido por el profesor Jaime Molina Vidal, cumplirá su quinta campaña de excavaciones en el corazón de Italia, en la provincia de la Umbría intentado desentrañar varias cuestiones que podrían explicar una de las claves sobre la economía romana durante los siglos I a.C. y I d.C. Las respuestas llevan enterradas más de 2000 años y este equipo multidicisplinar ha conseguido rescatar una enorme villa señorial que podría convertirse en un referente para todo aquel que trate iniciar una investigación sobre la explotación agrícola y su comercialización durante el principado de Augusto. 
La villa se ubica en un punto clave de la Vía Flaminia, la calzada romana que unía Roma con el extremo oriental de la península itálica, concretamente con Rimini. La excavación de una amplia superficie, así como las sistemáticas prospecciones que se han llevado a cabo en su entorno, han permitido distinguir claramente la zona residencial (pars urbana) y la zona productiva (pars rustica). El paisaje resulta realmente esclarecedor para imaginarse cómo debía ser esta enorme villa y su entorno hace 2000 años puesto que la orografía permanece intacta, así como la producción de viña y olivo, un binomio fundamental durante toda la época romana. 

Tal como señala el director del proyecto, Jaime Molina, nos encontramos ante un proyecto multidisciplinar que combina excavación arqueológica y estudio del territorio. Este estudio se nutre de información aportada por el uso de Sistemas de Información Geográfica, así como topografía digital, análisis de cartografía vía satélite, estudio que es coordinada por el profesor de Arqueología de la Universidad de Alicante Ignacio Grau. Se trataría de uno de los equipos de investigación más jóvenes de España que encabezan proyectos arqueológicos en el extranjero financiados por el Ministerio de Cultura de España.



La otra gran incógnita que planteaba esta gran villa, y que quedó contestada al poco tiempo de iniciar la excavación, fue averiguar quién era el propietario. Una inscripción hallada en el interior de un muro mostraba un nombre, Caius Iulius Rufioni, correspondiente a un personaje, que por suerte para los investigadores, estaba sobradamente registrado en las fuentes literarias. Suetonio lo menciona en varias ocasiones como uno de los personajes  de máxima confianza de Julio Cesar, que acompañó a este incluso en las campañas por Egipto. Esto nos bastará para hacernos una idea de la importancia del personaje así como la de sus pertenencias y propiedades. 
Por tanto estaríamos ante una villa, con una superficie estimada de 8.000 metros cuadrados y otros tantos para su parte rústica, cuya construcción se inició a finales del siglo I a.C., y sus restos han dejado patente la suntuosidad del propietario. Habitaciones de múltiples tamaños pavimentadas con mosaicos, grandes paneles de pinturas con todo tipo de motivos, conjuntos marmóreos procedentes de todos los rincones del Imperio, fuentes monumentales, jardines y por supuesto un gran conjunto termal. Una enorme mansión para que su propietario, Cayo Julio Rufio, se sintiera como en la mismísima Roma cuando regresara de sus campañas militares, y a su vez en la anhelada campiña por todo romano bien acomodado. 
Resulta realmente asombroso el estado de conservación que presentan los restos, a pesar de encontrarse en una zona cultivada hasta la actualidad, lo cual dificulta en algunos momentos la labor de los arqueólogos. A pesar de ello puede observarse como la edificación se hacía en terrazas, conservandose perfectamente los sistemas de calefacción, así como cloacas de gran tamaño, algo inusual para este tipo de construcciones. La presencia de los elementos decorativos, antes mencionados, nos está mostrando una imagen que no suele conservarse fuera de yacimientos excepcionales como Pompeya o Herculano. 
Pero al margen de la gran importancia que tienen los restos por si solos las conclusiones que pueden llegar a extraer los investigadores tras el análisis de las estructuras halladas y del conjunto podrían convertir a la villa de Rufio en todo un paradigma para la arqueología y la Historia Antigua. Muy pocas veces confluyen estas dos vías, donde podemos maravillarnos con un complejo arqueológico de envergadura y a la vez obtener una lectura socio-económica que explique una parte fundamental de la Historia del Imperio romano. 
Por supuesto, restos de tal calado son limpiados, restaurados y conservados para que un futuro no muy lejano sean puestos en valor. Restos como pinturas parietales, que aparecen perfectamente conservadas, son limpiadas para su estudio pero a la vez son consolidadas para que no sean dañadas tras su cubrición. 
De modo que tenemos todos los ingredientes para que germine en la localidad italiana de Giano dell’Umbria un centro arqueológico de envergadura. El proyecto ha propiciado que el proyecto español, así como una Universidad española, esté en boca de las máximas instituciones arqueológicas europeas. Ha propiciado que los alumnos de la Universidad de Alicante puedan formarse en arqueología dentro de uno de los proyectos internacionales más importantes de los últimos años. Las próximas dos campañas podrían convertirse en claves para terminar de contestar una hipótesis de trabajo que tras dilucidarse sería de gran impacto en el estudio sobre villas romanas y economía en la antigüedad. 
Pero todo esto podría verse truncado tras la lamentable noticia de la que ayer nos hicimos eco. Una inminente retirada de los fondos estatales a las misiones arqueológicas internacionales podría dejar en suspenso la continuidad de este proyecto. Y lo que aun sería peor, romper el compromiso adquirido por la dirección del proyecto con las instituciones italianas, dejando las puertas abiertas a que entrase otro equipo para que culminase el trabajo que tantos años, esfuerzo e inversión ha costado a nuestro país y nuestras instituciones. Gracias a la propia Universidad de Alicante, que se ha volcado en la continuidad del proyecto, este año se podrá llevar a cabo una campaña reducida que permitirá esclarecer dudas y cuestiones, pero queda en el aire el regreso a la Villa de Rufio para 2014.

Imágenes cedidas por Jaime Molina Vidal, director del proyecto de Investigación

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