La Osadía del Ignorante

En alguna que otra ocasión nos hemos hecho eco del éxito de un proyecto cultural gracias a la implicación de la administración de turno y al empeño de esta por regalar a sus ciudadanos la posibilidad de una oferta cultural hasta ese momento inexistente. Pero lamentablemente, son también en muchas ocasiones los casos que encontramos una situación totalmente distinta, el empeño por no poner en valor un elemento patrimonial en detrimento de la urbanización de turno o la pista de Fórmula 1 pertinente. Pero existe un tercer caso, en cuanto a intromisión de la Administración local respecto a la puesta en valor del Patrimonio: el que creyendo saberlo todo acaba por hacer el ridículo, y lo más importante, dañar el éxito logrado por los profesionales reales. 
Como muchos sabrán El Cerro de las Cabezas es uno de los grandes yacimientos ubicados en el interior de la Península Ibérica, concretamente en Ciudad Real, yacimiento que gracias a un constante apoyo de la administración desde su descubrimiento ha sufrido un crecimiento exponencial. El yacimiento resulta realmente asombroso, tanto por los materiales que ha aportado para el estudio de las cerámicas ibéricas como por su morfología y lectura histórica. 

Recientemente pudimos ver en prensa la noticia que nos contaba el hallazgo de una importante necrópolis, asociada presumiblemente al importante asentamiento de El Cerro de las Cabezas. El hallazgo salió a la luz por una excavación de emergencia y por tanto financiada por la promotora de la obra, Unión Fenosa, y realizada por arqueólogos ajenos al equipo de dirección del famoso yacimiento. Esto suele ser motivo de suspicacias y conspiraciones, puesto que el arqueólogo (afortunadamente, no todos) tiende a asociar los descubrimientos a su propiedad, y por tanto todo aquello que pueda escapar a su control en la cercanía de sus hallazgos se considera una agresión. Como podrán comprobar, algo muy parecido al sentido de la territorialidad que podemos ver en muchos documentales de naturaleza salvaje.
Pero a este puzle hay que añadir aun unas cuantas piezas más. Una localidad como Valdepeñas, donde se ubica El Cerro de las Cabezas, debido a la importancia y envergadura del yacimiento debía contar con arqueólogo municipal, algo a lo que se accede mediante concurso público, prueba selectiva, etc. Pues bien. Parece ser que a este concurso, entre otros optaron por un lado Julián Vélez y Luis Benítez de Lugo, el primero consiguió agenciarse la plaza, mientras que el segundo interpuso una querella con el Alcalde de la localidad por prevaricación, algo que ocurrió en 2002. Ahora colocaremos, por tanto, las piezas sobre el tablero: el Alcalde sigue siendo el Alcalde, el arqueólogo municipal, Julián Vélez, está dentro del equipo que dirige El Cerro de las Cabezas, y Luis Benítez de Lugo ha llevado a cabo las excavaciones de la necrópolis. No sé si con esta visión cenital del asunto van adivinando la jugada.

En la imagen pueden ver perfectamente la situación de la necrópolis y El Cerro de las Cabezas, algo que llevó a sus arqueólogos a afirmar sin duda que los restos funerarios hallados corresponden a la necrópolis, hasta ahora no hallada, del famoso yacimiento manchego. Tras las descripción de los restos todo encajaba: se ubica fuera de centro urbano y en una posición favorecida por los vientos predominantes, algo fundamental para no llevar el humo de las piras funerarias hacia la ciudad. Además, según el avance de los hallazgos, los restos testimonian no solo un uso de la necrópolis durante la época ibérica (fase a la que corresponde la ciudad) sino que además cuenta con un uso anterior y posterior, ya en época romana. 
Como se podrán imaginar la noticia fue acogida con cierta templanza tanto por el Consistorio como por el arqueólogo municipal: el Alcalde pone de relieve que El Cerro de las Cabezas “es puro”, es decir, no está romanizado ni arabizado y por tanto si la necrópolis presenta materiales de estos periodos “impuros” es absurdo vincular ambos hallazgos. Y atención, esto ha sido, por supuesto, secundado por el arqueólogo municipal.
Sobre el término puro asociado a determinadas culturas podríamos hablar largo y tendido, pero no creemos que es el momento. Señalar que hubo una época de nuestra Historia en la que se trató de asociar la palabra puro o pureza a las culturas propiamente españolas, es decir, la ibérica, y que los pueblos invasores, aquí romanos y musulmanes, no hicieron más que desfigurar nuestro ADN primigenio. Tal vez, este Alcalde y este Arqueólogo Municipal se lo tendrían que hacer mirar.
Por otro lado, el Arqueólogo Municipal debería aplicarse algo más en el estudio de las pautas de poblamiento y conocer mejor no solo su región y yacimiento, sino abrir los ojos y observar con modestia y prudencia su entorno.  Desde estas líneas no pretendemos dar lecciones, no somos quienes ni es nuestra intención, pero las distintas culturas que han pasado y evolucionado por nuestro territorio han usado distintas estrategias de explotación del territorio y por tanto han usado formas de hábitat muy variados. La explotación de grandes superficies por los romanos mediante villas o el uso de alquerías por parte de los musulmanes para jerarquizar el territorio es más que conocido en la Península Ibérica. Esto, unido al valor sacro que tiene de por si una necrópolis, trascendiendo siglos y culturas, explicaría de forma fantástica como el hallazgo del cementerio estaría, sin duda alguna, relacionado con El Cerro de las Cabezas. 
Sólo la política, solo argumentos de índole político explican semejan injerencia y desfachatez a la hora de mezclar, una vez más Historia con intereses políticos. El Alcalde en cuestión, dentro de su discurso sobre la pureza, debe pensar que Historia y Arqueología aun están al servicio de la política para así poder seguir dando forma a un discurso más propios de tiempos muy pretéritos que del siglo XXI. Tan anulador resulta el poder político, que lleva a un supuesto profesional de la arqueología a secundar argumentos que secundaría ni un estudiante de Bachillerato. 
Con el importante hallazgo de la necrópolis, El Cerro de las Cabezas podría adquirir otra dimensión, poder unir en un mismo conjunto la ciudad de los muertos y la de los vivos, pero la injerencia política del Alcalde ha colocado esta posibilidad al borde del precipicio. Sin duda alguna, pasados los años, cuando no se halle otra necrópolis, puesto que ya fue hallada en 2013, imaginamos que tanto Alcalde como Arqueólogo Municipal podrán decir que los habitantes de El Cerro de las Cabezas eran tan puros que al morir su cuerpo y alma ascendían sin necesidad de enterramiento. Chapeau.
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2 responses to “La Osadía del Ignorante

  • Mediterraneo Antiguo

    Sinceramente empiezo a estar harto de las injerencias de ignorantes e interesados en asuntos culturales. Además, hablar de culturas puras roza lo repugnante y dice muy poco del conocimiento de la historia del que así se pronuncia. No hay nada puro, todo es resultado de diferentes influentes y fases de nuestra existencia que van solapándose.

  • Javier Muñoz

    Si, estaría muy bien hacer una recopilación de este tipo de injerencias políticas, que en realidad lo que hacen es argumentar fabricaciones nacionales totalmente artificiales. Muchos tratan de justificar fronteras políticas, culturales y sociales actuales con acontecimientos históricos y sociedades que desaparecieron hace siglos, incluso milenios. Hay una anécdota que contaba el profesor Filippo Coarelli a raíz de una charla sobre la romanización en occidente. Copio literalmente: (…) Hemos presenciado, pues, el nacimiento de teorías históricas nacionales, que explican en términos de permanencias o “sustratos” locales lo que en realidad es el evidente resultado de la conquista griega o romana. Si se me permite una anécdota personal recordaré el caso del arqueólogo albanés que, ante los estupefactos visitantes, definió sin titubeos como “anfiteatro ilirico” al referirse al de Durazzo (si bien en este caso concreto, la obvia mala fe se debía a la necesidad, humana y prácticamente comprensible, de conseguir subvenciones públicas para las excavaciones).”
    Pero lo cierto es que no existen anfiteatros ilíricos”, los anfiteatros eran romanos.

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