Los Almadenes: Historia de una excavación

Nos vamos a permitir trasladar a este blog las palabras de un buen amigo, Victor Cañavete, publicadas en el Objetivo.com, diario digital también de un amigo. La reflexión gira entorno al yacimiento arqueológico de Los Almadenes (Albacete), su reciente excavación, los devenires de este yacimiento y la preocupación de la administración en este terreno.
El modo en el que se superponen intereses suele dejar el patrimonio y su rescate en un segundo y tercer plano. Lamentablemente, saber vender y publicitar correctamente el trabajo que se lleva a cabo en un yacimiento arqueológico resulta crucial frente a la implicación de la administración y políticos en el devenir de estos trabajos. Solo cuando la foto de turno tiene repercusión merece la pena preocuparse por las piedras que afloran en lo alto de un cerro. Triste, pero real.

Hace poco releía por casualidad -y con sana envidia- un artículo publicado en El País el 19 de Julio del 2012 que se titulaba “Arqueología viva y en directo”, a propósito de una imponente estructura defensiva documentada en el término municipal de Carnota (A Coruña). En el texto, además de explicar la importancia de los restos documentados y su posible interpretación, se ponían de manifiesto dos elementos que me llegaron muy adentro por su singularidad: la posibilidad de mostrar en directo y online el día a día de los trabajos de campo, como se desenvuelve un arqueólogo ante los problemas cotidianos en la excavación y como documenta, con avidez, los misterios ocultos durante generaciones. El segundo, y quizás más importante, era la  preocupación por parte del ayuntamiento carnotano de salvaguardar y apoyar los trabajos que se estaban realizando. La falta de presupuesto municipal no impidió el apoyo, todo lo contrario, la falta de recursos se suplió poniendo a disposición de los investigadores mano de obra voluntaria, herramientas e infraestructuras; todo con tal de documentar, salvaguardar, pero sobre todo poner en conocimiento de la ciudadanía qué se estaba haciendo en el yacimiento y qué era. Hasta el edil de cultura se puso manos a la obra (en el sentido literal).
Por las fechas en las que se daba a conocer la noticia nos encontrábamos en la intervención de urgencia del enclave orientalizante de los Almadenes, un yacimiento protohistórico que se fecha entre los siglos VII y VI antes de nuestra era. El despoblado se sitúa en el Cañón de Los Almadenes, una zona que ocupa el extremo suroriental del término municipal de Hellín, muy cerca ya del límite con la provincia de Murcia, y que recibe este topónimo por la existencia de minas de azufre cuya explotación está documentada, al menos con seguridad, desde época andalusí. Este espacio geográfico es de incalculable valor paisajístico.
Hay que imaginarse, para quien no ha estado en el lugar, como era trabajar en ese yacimiento. Un entorno montañoso, lleno de arboledas: al norte el pantano de Camarillas (agua y vegetación), al este el Cañón de Los Almadenes (agua y vegetación), y al sur y oeste solo sierra (vegetación, mucha vegetación). Un trabajo de investigación muy interesante en un entorno idílico. Solo había un problema. Ningún representante municipal se puso en contacto con nosotros en ese tiempo, por si requeríamos algún tipo de ayuda o para interesarse por los trabajos. Ni siquiera cuando el 1 de julio, mientras las masas veíamos –yo el primero- como vapuleábamos a Italia en Kiev, se originaba (entiéndase el eufemismo) un incendio que marcaría en la zona un gol muy doloroso. No por frecuente, en época estival, deja de ser inaudito e incomprensible que se produzcan tales acciones sobre el patrimonio paisajístico; incluso es descabellado.
No fue hasta tres días después, cuando al borde de la carretera de Agramón a Las Minas todavía se veían los rescoldos, cuando pudimos inspeccionar la zona y el estado en el que se encontraba el yacimiento. La impresión que nos produjo se puede resumir con la expresión “paisaje lunar”. Todo lo verde había desaparecido, sustituyendo esos tonos por los colores negro y gris ceniza. Todas las estructuras visibles del yacimiento estaban quemadas o ennegrecidas por el fuego, lo que incluía, además, las antenas que la Confederación quería reformar además de la de telefonía.
Sin embargo, pese el estado en que se encontraba todo, continuamos los trabajos de salvamento y documentación de la muralla de Los Almadenes que se alargaron hasta finales del mes de julio, consiguiendo que la muralla quedara recompuesta y estudiada, así como todos los materiales recuperados inventariados. Durante esos días de intenso trabajo tampoco se pusieron en contacto con nosotros los representantes políticos de la administración local (quemarnos, no nos íbamos a quemar, claro así que ¿Qué mas da?…. ). Recuerdo que después del incendio era raro el día que no se acercaran por allí miembros del SEPRONA para inspeccionar la pareja de águilas reales que anidaban justo enfrente del yacimiento, o los técnicos que querían comprobar el estado de la antena de telefonía, los peritos de la Confederación venían a ver las suyas, incluso vecinos de Las Minas se acercaban para preguntar qué pasaba con la cobertura de sus teléfonos. Era curioso, por decirlo de alguna manera, que al escuchar los informativos de ámbito nacional se hablara con profundidad del “incendio de Albacete”, de la especial preocupación por parte de las autoridades regionales (y locales) de lo que estaba pasando. Incluso se empezaban a manejar cifras astronómicas en pérdidas y otras tantas de ayudas para la recuperación de la zona.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: