El Uso del Patrimonio Cultural

Hace unos días nos desayunamos una noticia que indignaba a la vez que nos dejaba perplejos: el uso de un espacio arqueológico de alto valor histórico como campo de pádel, para más señas en Mérida. Por el momento es todo un propósito de intenciones y aunque hemos encontrado indignación en las redes sociales, con petición incluida para retirar el acto, somos bastante pesimistas en cuanto al resultado final de todos esto.

Podíamos pensar que es algo exclusivo de nuestro país, pero lamentablemente no es así, ponemos en riesgo nuestro Patrimonio sin pensar en las consecuencia con la primera de las ocurrencias que puedan venir del primer iluminado de turno. Lo importante no es la protección del Bien Cultural sino aglomerar la mayor cantidad posible de gente con las más variopintas razones y explicaciones. Desde el snobismo más atroz, como es el caso de montar un campeonato de pádel en mitad del anfiteatro de Mérida, hasta recrear delirantes rituales en mitad de los restos arqueológicos que más pueden llegar a evocar al druida de turno.

Baste para ilustrar este último caso la imagen que ponemos a continuación, donde un grupo de iluminados se reunieron en Stonehenge para ponerse en contacto con la divinidad que tocaba en el solsticio, en el equinocio o en la última visión que tuvo algún descerebrado. Y claro, de esta guisa quedan los restos, el entorno, pero siempre hay quien se frota las manos: el ayuntamiento, la empresa concesionaria o la asociación de druidas interdimensionales.

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Finalmente todo se resume en una cuestión de educación y conciencia que debe anteponer por encima de todo la protección de nuestro Patrimonio. No les voy a engañar, pero cada vez más pasa por mi cabeza la idea de dejar dormir el sueño de los justos a los restos arqueológicos aparecidos porque la situación en la actualidad es, desde luego, poco alentadora. Cierto es que se trata solo de una sensación coyuntural, fruto del “calentón”, porque no sería justo en ninguno de los escenarios posibles privar al ciudadano conocer de primera mano los testimonios de su Historia. Por este motivo al final nos encontramos en una seria disyuntiva: educar. Educar en la protección y en la comprensión del Patrimonio, pero no crean que esta educación deber ir orientada solo a las nuevas generaciones, algo crucial, sino que tendrá que ir de forma redoblada orientada a esa clase dirigente que al final toma la decisión de convertir un anfiteatro romano en una pista de pádel.

Desde el político de turno hasta el técnico de la Consejería de Cultura o la división de Patrimonio, que al parecer llegan a carecer de la sensibilidad suficiente como para evitar que se tome una decisión como la de Mérida. Porque no erren el tiro, no, el problema tiene varios culpables: desde el iluminado de turno hasta el técnico que debe dar su visto bueno a tal desfachatez. Resulta realmente curioso, entiéndase la ironía, que la solución sea exactamente la misma en Inglaterra, España o en los territorios arrasados por DAESH. Desde luego la motivación del problema es realmente distinta, por un lado en la placidez de nuestro primer mundo el snobismo nos imbuye generando realidades donde nos gusta ser emperadores romanos que contemplan a fieros gladiadores jugando al pádel o entrar en contacto con la naturaleza más “guay” en Stonehenge. En el otro lado nos encontramos con la encarnizada y fiera realidad de un grupo terrorista que trata de arrasar nuestra cultura (que esté en oriente no significa que no sea parte de lo que somos) con nuestra pose de indignados a modo de cómplices displicentes.

Desde un modesto blog como este no podemos más que acogernos al derecho del pataleo, pero en medios muchos más especializados y de mucho más “relumbrón” deberían hacer algo más que vender teorías conspiranoicas o ver OVNI’s para acabar alentando acontecimientos como los de Stonhenge. Estas tropelías y despropósitos finalmente es también responsabilidad de todos aquellos de los que se, nos, dedican a la difusión de la cultura: hay que tratar de transmitir siempre el respeto por nuestro Patrimonio, alejándolo siempre de su como si de un centro comercial se tratara. Porque al final eso es lo que acaba viendo el ciudadano en un yacimiento arqueológico y eso es lo que acaba demandando. Eduquemos.

 

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One response to “El Uso del Patrimonio Cultural

  • Encrucijada Pagana

    Reblogueó esto en Encrucijada Paganay comentado:
    De un tiempo a esta parte parece que la gestión del patrimonio cultural se hace pensando antes en el beneficio económico o publicitario de unos pocos que en el derecho al conocimiento de todos, pero la responsabilidad no recae únicamente en los promotores de eventos que pueden terminar dañando el patrimonio, sino también de aquellos que participan en ellos.

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