Archivo de la categoría: afección patrimonio

El Patrimonio como amenaza

Imaginamos que todos tenemos un modo a través del cual expresar nuestras frustraciones y mosqueos. Nunca hemos querido utilizar estas líneas para trasladar a nuestros lectores aquellas noticias que nos revuelven el estómago, pero si hemos querido trasladar siempre nuestro mal estar por la concepción que tienen algunos sectores de nuestra sociedad respecto al Patrimonio. Vaya por delante que las líneas que escribimos a continuación no son una enmienda a la totalidad ni trata de ser un ataque frontal al gremio periodístico, formado por personas, y como parte del género humano los hay más capaces y menos capaces.

Pero lo que si acaba siendo un medio de comunicación es una ventana a través de la cual vemos nuestra sociedad y por tanto también un espejo en la cual el lector se puede ver retratado. Toda esta introducción nos sirve para ilustrar un titular que pudimos leer hace unos días y rezaba de la siguiente forma: Una alfarería romana amenaza el nuevo trazado de la carretera de Sant Joan. Aunque le hemos dado alguna que otra vuelta al titular, aun no acabamos de entenderlo, y es que no sabemos si el señor alfarero romano se enfadará por la nueva carretera o si será necesario encauzar por la vía administrativa la decisión del romano de turno al haber construido su negocio en mitad del trazado viario planteado. Analicemos, pues, la situación.

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Escarbar y Excavar

Hace unos días nos hicimos eco de una noticia acerca del expolio de un yacimiento identificado por el “escarbador” en cuestión con una pirámide ibérica en Cuenca. En nuestra reflexión tratábamos de criticar este acto de expolio, especialmente cuando desde los medios que recogían la noticia trataban de adornarlo con cierto romanticismo decimonónico.

Nuestra sorpresa vino ante el animado debate que se produjo en las redes social, de forma especial en Facebook, donde hubo una defensa a ultranza del expolio realizado por el protagonista de la noticia. Debemos reconocer que esto nos cogió con la guardia baja puesto que dimos por supuesto que todos sabrían reconocer el delito y que tal vez la discusión podría discurrir por la más que polémica interpretación de los restos expoliados. Desde luego todo esto nos ha llevado a reflexionar de nuevo sobre el tema y tratar donde puede estar el origen del problema, que como podréis imaginar nos parece realmente alarmante a la par que preocupante.

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La buena intención del “escavador”

La gente está cargada siempre de buenas intenciones. No lo dudamos.  Y hasta un “escavador” profesional o vocacional puede estar cargado de las más nobles de las ilusiones, como seguro las tenía la restauradora del “Ecce Homo” de Borja. En esta ocasión no se llama Cecilia, sino Manuel Abril.

No hubiésemos escrito estas líneas sino fuera por los titulares que acompañan a la noticia: Desenterrados en Cañete restos arqueológicos que podrían formar parte de una pirámide prehistórica. Encontarán más titulares, pero todos vienen a señalar lo mismo. Afortunadamente utilizan el verbo desenterrar y no excavar, lo cual acabaría por transforma el cuadrado en círculo.

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Altamira: Ciencia, Política y Asco

En los últimos días hemos asistido a una polémica que abre una puerta realmente peligrosa en cuanto al futuro de nuestro Patrimonio y su disfrute. Tiene que ver con la famosa Cueva de Altamira y ese peligro constante e incesante que amenaza su estado de conservación.

Tras un largo periodo cerrado al público por el peligro que entrañaban las visitas a la conservación de las pinturas el año pasado se decidió reabrir, compatibilizando la visita a los restos antiguos con la conocida neocueva que había servido durante más de una década de forma totalmente satisfactoria. Esta neocueva, reproducción exacta de la cueva original, posibilitaba, y lo sigue haciendo, que se pueda disfrutar de estas espectaculares pinturas sin poner en peligro las originales. Esta solución se ideó hace unos 12 años cuando se decidió el cierre de la cueva al público, pero pasado este tiempo, en 2014 se reabrieron de nuevo permitiendo que grupos de 5-6 personas semanalmente pudiesen acceder. Ahora, con una decisión sin precedentes y sin contar con la Comunidad Científica, el Patronato que vela por la conservación de las pinturas ha impuesto su apertura indefinida.

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El Uso del Patrimonio Cultural

Hace unos días nos desayunamos una noticia que indignaba a la vez que nos dejaba perplejos: el uso de un espacio arqueológico de alto valor histórico como campo de pádel, para más señas en Mérida. Por el momento es todo un propósito de intenciones y aunque hemos encontrado indignación en las redes sociales, con petición incluida para retirar el acto, somos bastante pesimistas en cuanto al resultado final de todos esto.

Podíamos pensar que es algo exclusivo de nuestro país, pero lamentablemente no es así, ponemos en riesgo nuestro Patrimonio sin pensar en las consecuencia con la primera de las ocurrencias que puedan venir del primer iluminado de turno. Lo importante no es la protección del Bien Cultural sino aglomerar la mayor cantidad posible de gente con las más variopintas razones y explicaciones. Desde el snobismo más atroz, como es el caso de montar un campeonato de pádel en mitad del anfiteatro de Mérida, hasta recrear delirantes rituales en mitad de los restos arqueológicos que más pueden llegar a evocar al druida de turno.

Baste para ilustrar este último caso la imagen que ponemos a continuación, donde un grupo de iluminados se reunieron en Stonehenge para ponerse en contacto con la divinidad que tocaba en el solsticio, en el equinocio o en la última visión que tuvo algún descerebrado. Y claro, de esta guisa quedan los restos, el entorno, pero siempre hay quien se frota las manos: el ayuntamiento, la empresa concesionaria o la asociación de druidas interdimensionales.

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La Barba de Tutankamon

A estas alturas imagino que todos los lectores ya sabrán a lo que nos referimos con el título “La Barba de Tutankamon”. Poco más podemos añadir a todo lo que se ha dicho y se sabe: tras haberse desprendido la barba de la famosa máscara de Tutankamon, alguien del personal del Museo Arqueológico de El Cairo no dudó en reparar el entuerto. Ignoramos la voluntariedad, protocolos y circunstancias que llevaron al personal a lo que sin duda ha sido la bochornosa imagen de los últimos días. Desde luego no entramos aquí en lo idóneo de la intervención, pero si nos interesa ahondar en uno de los argumentos que han surgido de forma paralela a la polémica.

Empiezan a levantarse voces que ponen en duda a las instituciones egipcias de conservación y en algunos foros hemos podido oír voces con comentarios que vienen a reclamas aquellas piezas que consideramos propiedad de la Humanidad por su singularidad hacia países que de forma contrastada garantizan la óptima preservación de estos bienes. Las recientes “revoluciones”, movimientos bélicos en todo el Próximo Oriente y los gestos de agresión iconoclasta por algunos movimientos violentos de la zona han alimentado de forma importante a esta corriente de opiniones.

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Desidia y Administración: Isla Saltés (Huelva)

En nuestro apartado habitual de Administración, Desidia y Patrimonio en esta ocasión traemos a la palestra la zona arqueológica de Isla Saltés, en Huelva. Hace unos días saltó a la prensa, de nuevo, este yacimiento cuando en su entorno se localizaron varios huesos, algo que fue notificado a las autoridades pensando que estarían ante un reciente caso de asesinato y desaparición. Probablemente incluso alguien llegó a pensar que podría hacer caja con el asunto, pero ahí están los arqueólogos o las divisiones de patrimonio para fastidiar el asunto. El resultado de la investigación dejó claro que esos huesos encontrados pertenecían al yacimiento arqueológico de Isla Saltés.
De modo que, igual que suele suceder con los detritus, volvió a salir a flote el oscuro tema de este yacimiento situado en un bello paraje natural de Huelva. En cuanto les describa la ubicación empezarán a hilar el tema: una pequeña isla fluvial, en la desembocadura de la ría de Huelva, relativamente cerca de Huela y Punta Umbría, sol, playa, turismo. Lo van pillando (perdón por lo coloquial del término), ¿no? En efecto, un promotor de la zona apodado “el Sandokán” (les prometo que es real) se hizo con los terrenos puesto que pilló al vuelo el concepto.
Cualquier otro promotor (esto no lo puedo prometer) o cualquier otro ciudadano de bien habría pensado antes de hacer la compra: mira, Isla Saltés, el famoso emplazamiento ocupado durante la etapa tartésica, por fenicios, romanos, importántisimo asentamiento islámico y curioso ejemplo de leprosería, debería estar protegido, ¿verdad?
Pues bien, parecer ser que a los ojos de la administración local, regional, estatal o supraestatal, el señor Sandokán tiene carta blanca para adquirir estos terrenos, algo que hizo en 2004 por tres millones de euros. Sobre la opinión de los sesudos políticos de turno no tenemos ni idea, pero imaginamos que el promotor no tenía como intención poner en valor el Patrimonio Cultural de la zona, e imaginamos que los organismos oficiales no le pedirían un Plan Director a Sandokán.


Desidia, política y administración: El Museo Arqueológico de Sevilla

En nuestro capítulo habitual que mezcla en una peligrosa coctelera Desidia, política y administración traemos al Museo Arqueológico de Sevilla. Cuando hace unos días todos celebramos el rescate del célebre Códice Calixtino y todos reflexionábamos sesudamente sobre la situación surrealista que rodeaba a todo el asunto y todos apostábamos un refuerzo de la seguridad en lugares donde se atesoren joyas de nuestra cultura ahora nos encontramos con esto.
Ni más ni menos que el Museo Arqueológico de Sevilla. No estamos hablando de un museo de provincias, de un pueblo de pequeñas dimensiones o de una casa particular, no. Estamos hablando del que probablemente sea el Museo Arqueológico más importante de Andalucía, que nos presenta un estado de conservación y de precariedad sin precedentes.
Los dos partidos políticos mayoritarios, no vamos a discriminar, no son capaces de ponerse de acuerdo para salvar una situación desastrosa: no hay presupuesto para exponer el auténtico Tesoro de El Carambolo (una de las estrellas del Museo), los carteles orientativos datan de mediados del siglo pasado (escritos con máquina de escribir Olivetti), sin controles de seguridad, no hay cámaras. Por no hablar de la situación de los vigilantes de sala, que se desplazan de sala en sala con un ventilador portátil y una silla de las mismas características. 
Desde luego una lista demasiado larga de incompetencias como para no quedarse parado. No aprendemos. No podemos pretender dar una imagen de modernidad, estar a la vanguardia y ofrecer visiones tan escalofriantes como la del Museo Arqueológico de Sevilla, que sin duda alguna abre las puertas a incompetencias y casos como el que pudimos ver el año pasado con el Códice Calixtino en Santiago. Mientras tanto el gobierno central dice que no se puede hacer cargo del contenido del museo puesto que es titularidad autonómica mientras que en Andalucía dicen que tampoco pueden hacer nada porque el continente es de titularidad estatal. Lamentable, vergonzante y bochornoso. 

FUENTE: ABC


El Patrimonio que nunca veremos

Existe una lista de la UNESCO llamada Bienes Culturales en Peligro. Normalmente es el país el que solicita incluir sus bienes patrimoniales en esta lista para llamar la atención sobre el grave problema en el que se ve inmerso. Los bienes patrimoniales no insultan ni amenazan, tampoco constituyen una agresión contra la etnia de turno o la religión que trata de imponerse. Están ahí por los siglos de los siglos para enseñarnos una pequeña, o gran, lección sobre nuestra Historia. Pero de vez en cuando el ser humano escudándose en sus creencias, políticas o religiosas, se cree suficientemente poderoso como para negar al resto de la humanidad el contemplar un fragmento de la Historia.
Todos nos hicimos eco de la destrucción de los Budas gigantes de Bamiyán (Afganistán) por talibanes en 2001 o las más recientes agresiones en Siria a su patrimonio. En esta ocasión la destrucción del patrimonio llega a Mali, concretamente en Tumbuctú. Esta ciudad atesora un conjunto de mausoleos dedicados a 333 santos, monumentos que parecen constituir una grave amenaza para los yihadistas de la zona. De este modo los defensores de la fe procedieron como lo suelen hacer, destruyendo aquello que ellos consideran una amenaza. Los sepulcros destruidos son los de Sidi Mahmoud, Alpha Moya y Sidi Moctar. Estos mausoleos constituyen una de las pocas razones por la cual el turismo puede desplazarse a Mali de modo que la destrucción de estas espectaculares tumbas no solo constituyen la eliminación de una parte de nuestro pasado sino del futuro de la región. 
Otro de los elementos patrimoniales en serio peligro son la famosa colección de manuscritos medievales, pre islámicos, que atesoran un importante legado sobre astronomía, música, anatomía o botánica, conocimientos que por supuesto Al Qaeda ya ha declarado que considera impios. Esta guerra a la memoria, a nuestro pasado, no solo tiene que ver con el conocimiento sino también con el futuro de las regiones que atesoran esos tesoros. No olvidemos esto.
FUENTE: elpais

El pseudoacueducto de Crevillente

Podríamos haberlo incluido en nuestra sección habitual de Desidia, Administración y Arqueología, pero  al no tener toda la información sobre el caso quedan algunos datos por esclarecer, pero desde luego pinta mal, muy mal. El procedimiento habitual cuando se inicia una obra, más aun cuando se realiza en un centro urbano donde previamente se han documentado restos arqueológicos, es el de un seguimiento de la obra por parte de un arqueólogo o en su defecto el supervisor de la obra debe paralizar esta y notificar la aparición de elementos peculiares.
Todos hemos oído como constructores se jactan de haber arrasado enterramientos, estructuras o tener en su casa como trofeos alguna pieza encontrada durante una obra. Todos creíamos que esto era propio de otra época pero parece que sigue sin calar un respeto por nuestro patrimonio, un respecto por aquello que habla de nuestro pasado, y ante la falta de una vigilancia efectiva sale a flote el instinto del promotor. 
En Crevillente, Alicante, nos hemos encontrado con el último caso, una arcada realizada con mampuesto quedó a la vista tras la demolición de un solar, pero evidentemente duró un suspiro. Poco se puede decir a cerca de su antigüedad, uso, significado, el promotor de turno nos ha privado de ello. ¿Responsables? Evidentemente ha quedado en lo de siempre, en un comentario socarrón del promotor mientras se toma una cerveza, a mi, chorradas de estas antiguas. La administración calla, el silencio les convierte en cómplices. Tal vez no esté tan lejos lo que veíamos hace unos días en Grecia.