Archivo de la categoría: expolio

Escarbar y Excavar

Hace unos días nos hicimos eco de una noticia acerca del expolio de un yacimiento identificado por el “escarbador” en cuestión con una pirámide ibérica en Cuenca. En nuestra reflexión tratábamos de criticar este acto de expolio, especialmente cuando desde los medios que recogían la noticia trataban de adornarlo con cierto romanticismo decimonónico.

Nuestra sorpresa vino ante el animado debate que se produjo en las redes social, de forma especial en Facebook, donde hubo una defensa a ultranza del expolio realizado por el protagonista de la noticia. Debemos reconocer que esto nos cogió con la guardia baja puesto que dimos por supuesto que todos sabrían reconocer el delito y que tal vez la discusión podría discurrir por la más que polémica interpretación de los restos expoliados. Desde luego todo esto nos ha llevado a reflexionar de nuevo sobre el tema y tratar donde puede estar el origen del problema, que como podréis imaginar nos parece realmente alarmante a la par que preocupante.

expolio_cuenca

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La buena intención del “escavador”

La gente está cargada siempre de buenas intenciones. No lo dudamos.  Y hasta un “escavador” profesional o vocacional puede estar cargado de las más nobles de las ilusiones, como seguro las tenía la restauradora del “Ecce Homo” de Borja. En esta ocasión no se llama Cecilia, sino Manuel Abril.

No hubiésemos escrito estas líneas sino fuera por los titulares que acompañan a la noticia: Desenterrados en Cañete restos arqueológicos que podrían formar parte de una pirámide prehistórica. Encontarán más titulares, pero todos vienen a señalar lo mismo. Afortunadamente utilizan el verbo desenterrar y no excavar, lo cual acabaría por transforma el cuadrado en círculo.

pirámide en cañete

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La Barba de Tutankamon

A estas alturas imagino que todos los lectores ya sabrán a lo que nos referimos con el título “La Barba de Tutankamon”. Poco más podemos añadir a todo lo que se ha dicho y se sabe: tras haberse desprendido la barba de la famosa máscara de Tutankamon, alguien del personal del Museo Arqueológico de El Cairo no dudó en reparar el entuerto. Ignoramos la voluntariedad, protocolos y circunstancias que llevaron al personal a lo que sin duda ha sido la bochornosa imagen de los últimos días. Desde luego no entramos aquí en lo idóneo de la intervención, pero si nos interesa ahondar en uno de los argumentos que han surgido de forma paralela a la polémica.

Empiezan a levantarse voces que ponen en duda a las instituciones egipcias de conservación y en algunos foros hemos podido oír voces con comentarios que vienen a reclamas aquellas piezas que consideramos propiedad de la Humanidad por su singularidad hacia países que de forma contrastada garantizan la óptima preservación de estos bienes. Las recientes “revoluciones”, movimientos bélicos en todo el Próximo Oriente y los gestos de agresión iconoclasta por algunos movimientos violentos de la zona han alimentado de forma importante a esta corriente de opiniones.

barba tutankamon

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A vueltas con la tumba perdida

Hace unos días leí perplejo, y porque no decirlo, con cierto sonrojo, que andaba un equipo buscatesoros-arqueólogos-aventureros buscando la “tumba perdida” de Gengis Kan. Pero no era una búsqueda como la que Usted y yo podemos hacer, no. Con satélite y todo. Si, como se hacen las buenas búsquedas. El proyecto, encabezado por National Geographic “se está volcando en la tecnología del siglo XXI”, rezaba la noticia, y presentaba unas cifras para acrecentar la estupefacción. Agárrense los machos: “más de tres años de trabajo que han producido 30.000 horas y generado dos millones de posibles objetivos a excavar. Ahora ese trabajo ha concluido y peinando todo ese material, el equipo de Lin [así se apellida quien encabeza la búsqueda] ha reducido a 100 los posibles lugares que los satélites muestran y esa cifra se ha convertido ya en 55 anomalías arqueológicas”.

El Sr. Lin, que no ha podido resistirse a hacerse la fotografía de turno montado a caballo en la estepa mogola, ya se le ha etiquetado como el “Indina Jones moderno”. El Sr. Lin equipado de pico y pala, o tal vez de un láser fulminador de tierra o con un satélite de bolsillo se ha embarcado en la excavación de estos 55 yacimientos. Alguno será, seguro que piensa el Sr. Lin. Sino es así no sucede absolutamente nada. Tendremos 55 yacimientos agujereados, convenientemente perforados en busca de la “Gran Tumba”, aunque lamentablemente huérfanos de documental, primera plana o seguimiento masivo en Internet.

retrato Gengis Kan

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El Abandono de la Historia

Más de uno nos hemos movido nerviosamente del asiento cuando hemos visto escenas como las de Irak, Egipto o Siria, me refiero al momento en el que la gente aprovecha la ocasión para arrasar un museo o yacimiento arqueológico para robar parte del patrimonio en mitad del caos. También es cierto que más de uno también ha pensado en lo lejos que quedaba aquello y rápidamente lo asociábamos una cultura inferior, una sociedad inferior o un estado de necesidad inferior. 
Pero esto ha empezado ha suceder a las puertas de Europa, la vieja Europa, de la que emanan valores, y condiciones que nos hacen sentir cómodamente por encima de las situaciones antes comentadas. Grecia, la madre de nuestra cultura, de nuestra forma de pensar está empezando a vender su patrimonio al mejor postor, su patrimonio ha quedado desatendido y como consecuencia de esto yacimientos y museos están al borde del saqueo. 
Hace unos días hablábamos en un artículo sobre una excavación de urgencia en Elche (Alicante) donde el propio periodista hablaba de situación “no normalizada” y como infortunio el que unos arqueólogos parasen una obra para excavar y aclarar los restos aparecidos durante la obra. En Grecia la situación ha quedado normalizada, es decir, ya no hay vigilancias de obra y por tanto cualquier hallazgo será destruido o expoliado, dependiendo del criterio del promotor de turno. A partir del momento en que están leyendo estas líneas en Grecia el patrimonio que está por aparecer probablemente jamás será visto porque será destruido o robado para ser vendido al mejor postor. El conocimiento del pasado queda en suspenso hasta nueva orden, ¿nuestra Historia tendrá de nuevo unos siglos de oscuridad?
Ideas como a las que aludo en el artículo antes citado son fáciles de hacerlas calar en la sociedad puesto que somos proclives a pensar que la arqueología es realmente un estorbo ante la evolución urbanística de nuestra sociedad por lo que no es nada descabellado hilar el modo en el que Grecia ha llegado a esa situación. Y lo que es más grave, lo problemático que va  a ser regresar a una situación de legalidad, es decir, donde haya una vigilancia arqueológica de las obras y esta sea respetada.
Todos deberíamos saber que aquello que motiva en algunas ocasiones el freno para una obra desvela una parte muy importante de nuestro pasado, de nuestra identidad y habla con mayúsculas de lo que somos y de dónde venimos. La cuestión es realmente grave, alarmante.

FUENTE: ABC


Arte fugitivo: un claustro románico en el chalet

Todos habíamos oído noticias de como desde la década de los 50 del siglo pasado millonarios venían al norte de la península para desmontar iglesias románicas y llevárselas a su país con el beneplácito de las autoridades o el párroco de turno, que venía a ser lo mismo. Lamentablemente no existe un censo oficial de las obras de arte que fueron desmontadas minuciosamente para ser trasladadas con el mismo cuidado en Museos, colecciones privadas o la casa de algún multimillonario. Por todos es sabido también el snobismo imperante entre muchos multimillonarios por exhibir como trofeos de caza piezas de alto valor arqueológico, ¿pero qué mejor trofeo que tener un yacimiento arqueológico en casa?
De este modo no nos debe sorprender demasiado la noticia que pudimos ver ayer en muchos medios sobre el descubrimiento en el jardín de una casa de lujo en el Palamós de un claustro románico procedente probablemente de la zona burgalense. 
¿Hay qué exigir responsabilidades? ¿a quién se le deben exigir? ¿cómo actuar ante algo así? Son preguntas que cómo mínimo deben ser contestadas por las autoridades competentes y hacernos reflexionar sobre la facilidad con la que en una época fue expoliado nuestro patrimonio con total impunidad con el único objetivo de engrosar el esnobismo de algún multimillonario o acrecentar colecciones en países que no poseen la riqueza patrimonial de nuestro país.

FUENTE: elpais


Arqueología, desidia y administración IV

Lamentablemente esto se va convertirá en un apartado fijo dentro de este blog y es que la tríada arqueología, desidia y administración nos traen más disgustos que buenas noticias, y creedme cuando digo que hago un esfuerzo diario por traer noticias positivas a este plano. Esta vez es en Valladolid y parece ser que la administración local ha optado por la vieja táctica: si dejamos que se caiga no habrá que pagar demolición. 
Con motivo de la construcción de un parking subterráneo en pleno centro de Valladolid aparecieron los únicos romanos documentados en la ciudad, concretamente a una villa de gran tamaño que incluye varias estancias y parte de unas termas. Además en el entorno aparecieron medio centenar de enterramientos vinculados a una iglesia cercana y restos constructivos que nos hablan de la ciudad de Valladolid y su importante pasado.
Varias asociaciones culturales e IU han puesto un recurso por el cual se trata de paralizar la modificación al PGOU que traería como consecuencia la destrucción de los restos aparecidos y la construcción del parking en esa ubicación. La administración local previendo que ya saldrían los defensores del patrimonio a molestar decidieron hace tiempo dejar que la basura y los escombros poblasen los restos arqueológicos, permitiendo además que cualquier transeúnte pudiese entrar y llevarse el souvenir de turno con total impunidad. Es posible que el Ayuntamiento de Valladolid haya olvidado quién tiene la obligación de proteger los restos arqueológico aparecidos en sus terrenos, por mucho que le molesten.
Una vez más, arqueología, desidia y administración.

FUENTE: lainformación


El sentido patrimonial del Patrimonio

En muchas ocasiones el sentido patrimonial de algunas personas sobre el patrimonio arqueológico o histórico de una localidad traspasa la legalidad para rozar la enfermedad mental. La forma en la que algunas personas interiorizan la responsabilidad que cae sobre los “hombros” de un Ayuntamiento a la hora de proteger un yacimiento arqueológico puede rozar la esquizofrenia.
El caso que os traemos ha sucedido en una pequeña localidad de Asturias, Grandas de Salime, dónde el arqueólogo responsable del yacimiento extrajo unas muestras del enlucido de un muro de época romana para su análisis. Sabiendo esto el alcalde de la localidad procedió a denunciar a dicho arqueólogo por expolio y daño al patrimonio ante lo cual fue retenido por las fuerzas públicas.
Como se podrán imaginar, aparte del escaso feeling que debía existir entre arqueólogo y edil, el daño patrimonial fue la mera excusa para arreglar los asuntos como se arreglan en España. El alcalde, como les suele pasar a muchas personas que no tienen claro los límites en cuanto a protección y propiedad del patrimonio histórico artístico de nuestro país, creía que el yacimiento arqueológico era suyo y como tal debía ser protegido.
El patrimonio histórico-artístico de un país no es de una persona, ni de los responsables políticos de turno ni de los directores de la excavación que se lleva a cabo sobre determinado yacimiento. Existe una amplia legislación sobre Patrimonio en nuestro país y los servicios arqueológicos de cada provincia vigilan por la protección e intervenciones que se realizan sobre cada yacimiento, y ellos son los que deciden si ha habido expolio o afecciones al patrimonio. A veces la incultura es mucho más dañina a nuestro patrimonio  de lo que nosotros podamos creer.

FUENTE: arqueologíamedieval


El patrimonio industrial por los suelos

Prácticamente todas las comunidades autónomas incluyeron en sus últimas reestructuraciones de la legislación sobre patrimonio la protección a todos aquellos bienes muebles e inmuebles que hablan de nuestro pasado más cercano. Este es el que hace referencia a los restos existentes sobre las primeras industrias asentadas en nuestro país y que nos hablan de aquellos primeros hombres y mujeres que dejaron la economía tradicional basada en la agricultura, normalmente, para sumergirse en la muchas veces penosa y precaria economía industrial.
La conservación de aquellas primeras infraestructuras nos hablan de aquella época y como cualquier otro yacimiento arqueológico nos están contando una parte de nuestra Historia, que no por ser más cercana en el tiempo, es menos importante y preciada. Es más, su conservación y musealización puede convertirlo siempre en un atractivo turístico que sorprendería a más de uno.
El problema, como suele pasar, es que todo quedó en un brindis al sol, y en estos tiempos que corren la administración ha hecho dejadez en esa protección y ha abandonado al mejor postor ese rico patrimonio. Esta vez la queja viene desde Asturias, pero seguro que conocéis algún que otro caso.

FUENTE: lne


El patrimonio olvidado.

El expolio del Odissey y el contencioso con el cargamento que transportaba Nuestra Señora de las Mercedes han puesto sobre la mesa la protección de nuestro patrimonio submarino, de igual importancia al que podemos encontrar bajo tierra, pero muchas veces olvidados. Mientras que al expoliador de yacimientos en tierra firme es visto por la sociedad como un ladrón de nuestro patrimonio, al expoliador de nuestros fondos marinos aun se le apostilla con la palabra cazatesoros, suavizando así su delito.
Nos hacemos eco de una entrevista a Antonio Roma, arqueólogo de la Universidad de Santiago de Compostela que hace especial hincapié en la necesaria protección de nuestros fondos marinos. Ante todo señala del preocupante vacío que existe en nuestra legislación y en la internacional que en muchas ocasiones deja al descubierto la tradicional escasa preocupación de la administración por el patrimonio. España, en el caso Odissey, ha utilizado el argumento que suele utilizar EEUU para proteger los restos de sus embarcaciones militares hundidas: nos encontramos ante tumbas de militares, por tanto quedan protegidas.
Por lo demás el arqueólogo plantea el estado en el que se encuentra la costa gallega respecto a la protección de su patrimonio submarino, de inmensa importancia histórica puesto que esas costas fueron testigo de grandes enfrentamientos, como es el caso de la gran batalla que se dio en el litoral de Rande.

FUENTE: ABC